El incremento de la temperatura del agua del océano parece que llevará parejo un incremento del metabolismo de los organismos acuáticos, con el consiguiente aumento de la demanda de oxígeno, que será más escaso.  En zonas tropicales ya se ha producido un desplazamiento de determinadas especies y podría generalizarse, lo que tendría graves consecuencias para la biodiversidad de estas zonas, los recursos pesqueros y las poblaciones que dependen de ellos.

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