En las zonas bajas de la atmósfera, el ozono troposférico es un contaminante secundario que se forma en el aire a partir de reacciones entre contaminantes primarios en presencia de luz solar y que a partir de ciertos niveles puede resultar perjudicial para la salud.
En las zonas altas de la atmósfera, entre 12 y 40 km sobre la superficie terrestre, el ozono estratosférico es un componente natural del aire, indispensable para el desarrollo de la vida, formando la llamada capa de ozono que nos protege de la radiación ultravioleta.
En zonas urbanas e industriales se puede formar Ozono a partir de los óxidos de nitrógeno y los hidrocarburos volátiles de diversas fuentes: tráfico rodado, procesos industriales y centrales térmicas principalmente. Estos contaminantes junto a altas temperaturas y a una elevada insolación llevan a la formación de Ozono en la troposfera, que es la capa donde nos movemos y respiramos.
Aquí el ozono tiene efecto perjudicial sobre los seres vivos. Los niveles más altos de contaminación se dan en áreas suburbanas y rurales ya que las bolsas de Ozono son arrastradas desde el interior de las ciudades siguiendo la dirección del viento.
Por su pequeña capacidad de disolución, el Ozono penetra fácilmente en las vías respiratorias irritando las mucosas y los tejidos pulmonares.
Los síntomas más frecuentes que produce el exceso de O3 son: