La gran mayoría de los ciclistas urbanos son hombres. Éste es un fenómeno global, que tiende a revertirse cuando la bicicleta alcanza rangos de participación superiores al 10%. En esta situación, perfectamente alcanzable en el mediano plazo, el porcentaje de viajes hechos en bicicleta por mujeres y hombres es prácticamente el mismo. La guía «Mujeres y ciclismo urbano», publicada por el Banco Interamericano de Desarrollo, identifica elementos clave a tener en cuenta en la formulación de una política pública de ciclismo urbano orientada a la mujer, incluyendo: 1) promover un patrón de desarrollo urbano compacto; 2) privilegiar la implementación de redes de ciclovías segregadas, complementadas con calles de uso compartido y la adopción de medidas orientadas a bajar velocidades de vehículos motorizados; 3) promover la intermodalidad, brindando una mayor variedad de opciones de transporte a la mujer; e 4) incluir a los que viajan con la mujer, particularmente los niños, en las políticas de fomento ciclista.

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