Un estudio llevado a cabo por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) perteneciente al CSIC, ha demostrado la presencia de sustancias químicas presenten en filtros solares y otros productos de cosmética llegan a las aves a través del agua o el alimento que ingieren y que, posteriormente son metabolizados y transmitidos a sus polluelos en la etapa de su formación, antes incluso de la puesta de huevo.

Entre los elementos detectados se encuentran la oxibenzona o la hidroxibenzofenona. entro de las muestras analizadas se encuentran especies protegidas como la cigüeña blanca y el aguilucho lagunero.

Dávila, investigador en este estudio destaca que «en la actualidad existen muchos productos tóxicos que se acumulan en el medio ambiente y generan problemas a medio y largo plazo en la fauna».

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